El látigo de la diferencia
Mayo 29, 2008
En la pelu siempre busco una revista para leer mientras la estilista logra el milagro de acomodar un poco los chicharrones que heredé, no sé de quien…
La mujer reclamaba que en lugar de leer, mejor era hablar con ella, chismear, mencionar grupos de rock, gustos musicales y de televisión, pero alegué que la vez anterior era ella quien no había querido compartir conmigo los seiscientos cuentos que traía fresquitos de mi casa, porque sencillamente ella estaba metida en su submundo de música que le proporciona de vez en cuando el tan por mí odiado Ipod (envidia porque no he podido comprarme uno).
En esa discusión estábamos cuando su ayudante, la chica que me había estado masajeando el cuero cabelludo, intervino y me dijo, “así es, reclámale, porque a veces no hay forma de que preste atención a nadie”.
No le hables, me recomendó la lavacabeza, “castígala con el látigo de la diferencia”.
Entry Filed under: Uncategorized. Etiquetas: chismes, Habla venezolana, peluquerías.
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1.
Fabiola | Mayo 29, 2008 at 11:08 pm
¡Uy, eso sí que es un látigo!